Historia

Segura de la Sierra, enclave histórico de la provincia de Jaén, es un pueblo que nace entre leyendas y fortalezas, un lugar donde la historia se respira en cada piedra y cada rincón. Su origen se remonta a la época musulmana, cuando bajo el dominio árabe se fortificó la población y se construyeron sus murallas defensivas, cuyo trazo aún perdura en el casco antiguo como testigo del pasado medieval.

La muralla árabe, primer cinturón defensivo de la villa, fue parte esencial de su urbanismo y defensa. A través de sus puertas y lienzos se articulaban las rutas, mercados y movimientos sociales de una ciudad fronteriza en siglos de disputas y encuentros culturales. Hoy parte de esa muralla atraviesa el edificio que hoy ocupa Hotel Poeta Manrique, integrando la historia viva del pueblo con la experiencia de nuestros huéspedes.

Durante la Edad Media, Segura fue territorio estratégico en la frontera entre reinos musulmanes y cristianos. Tras la conquista cristiana, el pueblo pasó a manos de la Orden de Santiago, convirtiéndose en un importante enclave militar y social. Fue aquí donde vivió Rodrigo Manrique, maestre de la orden, figura señera del siglo XV, y donde nació su hijo, el poeta Jorge Manrique, autor de las célebres Coplas por la muerte de su padre, una de las obras más destacadas de la literatura medieval española.

Su infancia y primera juventud transcurrieron muy probablemente en Siles y en Segura de la Sierra. Rodrigo Manrique tuvo un papel determinante en la vida del poeta e intentó, a través de su educación, hacerle a su imagen y semejanza. Estudió Humanidades y las tareas propias de militar castellano y asumió la línea de actuación política y militar de su extensa familia castellana.

Combatió a los musulmanes, participó en el levantamiento de los nobles contra Enrique IV de Castilla, intervino en la victoria de Ajofrín y luchó a favor de Isabel y contra Juana la Beltraneja en la guerra de sucesión castellana.

A los 24 años participó en los combates del asedio al castillo de Montizón (Villamanrique, Ciudad Real), donde ganó fama y prestigio como guerrero. Su lema era «Ni miento ni me arrepiento». Permaneció un tiempo preso en Baeza donde murió su hermano Rodrigo, tras su entrada militar en la ciudad para ayudar a sus aliados, los Benavides, frente a los delegados regios (el conde de Cabra y el mariscal de Baena). Se enroló después con las tropas del bando de Isabel y Fernando en la guerra contra los partidarios de Juana la Beltraneja.

Como teniente de la reina en Ciudad Real, junto a su padre Rodrigo, hizo levantar el asedio que a Uclés habían puesto Juan Pacheco y el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña. En esa guerra, en una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz en Cuenca, defendido por el Marqués de Villena, fue herido de muerte en 1479, probablemente hacia la primavera.

La obra de Jorge Manrique ha marcado a muchos autores posteriores que han mostrado gran interés y admiración por su poesía, en especial por las Coplas por la muerte de su padre. Sus versos han sido extensamente recreados y han pervivido a través del tiempo como fuente de inspiración.

Coplas por la muerte de su padre

Entre toda su obra destacan de forma señera por unir tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre o planto de su padre, Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos y ha pasado al canon de la literatura universal.

Documento de 1721 que le da explicación a la puerta de la llamada casa de Jorge Manrique, donde se redacta quién construyó la puerta con el escudo de los Figueroa.

En el texto lo dice: tienen su portada de piedra con un escudo de armas del apellido Figueroa gravadas en piedra que parece se hizo siendo comendador Don Lorenzo Suárez de Figueroa.

Deben hacer la puerta en torno a 1575.

Es posible que sea parte del capitel también. Estilo toscano, típico del siglo XVI.

El edificio que hoy alberga el hotel fue, en siglos posteriores, Casa Tercia durante doscientos años, cumpliendo funciones administrativas y agrarias. Más tarde pasó a manos privadas y, tras una delicada restauración, ha sido transformado en el Hotel Rural con encanto Hotel Poeta Manrique, un espacio donde historia y comodidad se encuentran.

Recorrer sus pasillos es caminar entre siglos de historia, desde la época árabe hasta la vida cotidiana de uno de los pueblos con más arraigo histórico de Andalucía, en el corazón de la Sierra de Segura.


Proceso de construcción del hotel

Programa Kit Digital cofinanciado por los fondos Next Generation (EU) del Mecanismo de Recuperación y Resilencia

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